EN LOS DIAS DEL COMETA
DESESPERANZA.
“cuando a toda pasión mudos mis
ojos
hallen vacío el mundo, y lo futuro
sea más triste y sombrío que el presente…”
Giacomo Leopardi
Este cielo está lleno de
humazos negros.
Al penetrar en el pueblo la
inmensa mole de hierros que se entrecruzan, elevándose hasta el gris plomizo,
las inmensas hoyas subterráneas.
Todo alrededor, las colinas
redondeadas, surcadas de caminos, oscuras y parduzscas. De trecho en trecho,
montones de carbón….
La tarde cayendo lentamente
difumina los fondos de tristes nubes rojizas .
Desde mi barrio, el quinqué vela.
-o-o-o-o-o-
Es un barrio extraño: casas
altas, filudas, .aquí donde la ciudad termina .
Mi casa,en lo alto de un
piso cuadrado.
Rodean la casa el descampado
en redondo,latas oxidadas,excrementos,peladuras secas,alguna quijada de
animal….
En las mañanas el sol que
viene.En las tardes el silencio que acalla las últimas callejas.
En la lontananza la vieja
torre morisca.
La ventana con la enredadera
polvorienta,mustia y cansada de esperar.
El alma seca y cansada,como
los geranios,de desesperar.
Hay albahacas tristes en el
portal de la casa frontera,
Luz perdida, suave,apenas
pálida.
Trae silencios morosos la
página abierta del libro aquel.
Y la muerte,súbita,de los grillos
del verano.
Tristes arrapiezos
merodean.Tristes pasos cansados cruzan.
º-º´º´º´º´º´º´º-
Tras la puerta entreabierta
está el pozo profundo, un regoteo de estrellas y de lunas panzudas dentro.
Cascote de lozas
rotas,cortadas,en montón; las últimas conchas
de los últimos mariscos,ausentes de mar.
Sucios y tristes
arrapiezos,como sapos retozones cebados,mis sueños.,
-º-º-º´º-º-º-º-º-º
De la espita oscura surge un
vaporcillo que se escapa,con olor a carbón rancio.
[Gas….gas….¡gaas! ].
Barrio oscuro de tardes mudas de luz para la noche y tardes de silencio acallando las últimas callejas.Yo
te pido…
Que el gas siga.
Que sigan muriendo los
árboles…como vapores grises.
Te reclamo mi tarde:apenas
unas horas desperdiciadas de mi reloj del sentimiento, contemplando las
alegrías de los rincones de otro.
Y esta última alegría
de llorar
que arranca de la más íntima gaveta del
alma.
Antes de fenecer.
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