CAMINO a CUENCA
CAMINO a CUENCA.
A
Jaime Urrutia,que compuso la canción CaminoSoria con Gabinete Caligari
Mirando hacia abajo,a mis pies;ante mí se abre un camino
serpenteante de tierra
ferruginosa,bordeado,casi enmarcado, por dos crestas herbáceas de un
verde esmeralda intensísimo, que me conforta de no tener el verde total que
añoraba,de joven contemplando los verdes prados de Gran Bretaña,con sus cottages,vistos
al través de los folletos turísticos que
facilitaba la embajada o el British Council.
El camino no muy ancho, y bastante recto ,tras unos primeros
zig-zags, se pierde en el infinito de la planicie manchega.
He parado el vehículo al costado de la misma carretera de siempre, hoy reconvertida
en limpia, aséptica y numeralizada autopista de azules postes informativos.
Acabo de hacer mis
necesidades menores y, elevando mi punto de mira desde la punta de los zapatos, entre los leves
vapores que aún ascienden desde el cálido suelo
recién regado por mi excreción, mientras me cierro, por un momento
enfilo las piernas, la hebilla del cinturón , la saliente barriga que lo
sobrepasa flácida y,ya sin poder hacer otra cosa que notar la salienza y dureza
de mi barbilla, me empiezo a
preguntar que cosa sea esta que se
yergue,a mis años de ninguna de las maneras airosamente,sobre mis dos columnas
basales y que ascendiendo,termina en una una sensación difusa de estar
constituido por alguna clase de platillo
volante ovoidal,soportado por algún extraño
engranaje suspensorio que,de vez en
cuando se empeña en producir sonidos de crujiente tracción mecánica,mal
engrasada, casi como los que emite la suspensión de mi viejo automóvil.
Como si de un parabrisas algo empañado se tratara mis ojos
miopes,ven con alguna turbiedad el pleno azul infinito del cielo,donde campean algunas nubecillas algodonosas que apuntan
modos de timidez.No hay ni un árbol a la vista.
“Que es esto que me soporta? Y ,Qué
soporta ?”.Me pregunto en este instante,parado como un pasmarote,con fuerza aún
para mantener la bipedestación sin dolor y sin cansancio.aunque no sé por
cuanto tiempo.
Si elevara un poco los brazos en cruz, abriendo radiales
todos los dedos de mis dos manos, no dejaría de parecerme a aquel hombre
de paja que tan bien dibujan los
ilustradores de la historia del Mago de Oz. Claro que también puedo quedarme en simple espantapájaros de melonar, a falta de
bufanda, cosa mucho más común y desde luego ,menos ilustre.
Pero la pregunta sigue y sigue y perfora, acompañada de un
sentimiento interior,como el de un berbiquí el cual, quizá como escapatoria, me
hace percibir que corre un algo más que
leve aire frío.
Y la pregunta, más
veces ,como un berbiquí o más bien el trépano de un dentista,reverbera
en su run-run:
Qué- es- esto –que-
me –soporta- y- qué- soporta?.
No encuentro respuesta a esta importuna inquisición, a no
ser que pudiera darle ese nombre de respuesta,al resuello que emito, y que,como
en envidia de las emanaciones del suelo deja escapar un leve nimbo desde la
comisura de mi boca,como si fumara.
Pero el bocadillo de mi comic personal en paisaje solitario ,así constituido
,no lleva nada escrito dentro; no me explica nada,ni calma
mi desazón por la pregunta abierta.
Quiero escapar.Me enfado.
¡Alejemos la infinitud, a Santo Tomás y sus seres
superiores, a Renato Descartes y sus yoexistencias;
a la basura con aquel juego donde a un plano elipsoide inicial le añadíamos
,haciendo tornillo otro, y otro a ese y a ese otro ..y otro para hacernos
una mínima idea aproximativa de lo
grande del espacio sideral y de los años
luz.
…Y resulta que me doy cuenta
de que solo, aquí, en este trance pude pensar tales cosas:
Parado como un pasmarote en la embocadura de un camino a la nada en la soledad del páramo manchego
: Después de mear.
…………
Me apoyo en mi garrote y renqueando me vuelvo hacia el
coche.
28/12/16
Comentarios
Publicar un comentario