AQUELLA TARDE QUE NO QUISE SALIR. 1962 Mi codo se apoyaba en la pequeña mesa. Mi mano recogía suavemente mi barbilla.Frente a mi un libro:estudiaba. La mesa tenía una luz tenue,macilenta, a la pálida luz del atardecer. Un airecillo cortante penetraba por la juntura del marco de la ventana. Debía hacer frío en el exterior.Se notaba un ambiente húmedo inundándolo todo. Cualquier espíritu de tristeza,si existiese,hubiera tenido su lugar en mí;por eso,desechandolo,me levanté colocando ambas manos robre el yerto radiador. Como sumido en pensamientos íntimos,fuí levantando pausadamente uno de los visillos-lánguidas deflecaciones del atardecer. Quedé contemplando la pista del Colegio Menor:el colegio que me había visto llegar hací.a pocos días. Quizá cualquiera que me viera en aquellos instantes hubiera pensado de mí algo no disparatado a mi ambiente. Era entonces un autómata que miraba, que advertía tan solo,olvidado de los demás:quizá ya el ...
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